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¿Alguien te ha pedido dinero prestado alguna vez?

Un bono es exactamente eso.

Alguien (un gobierno, una empresa) necesita dinero y en vez de pedirselo a un amigo… Va a los mercados financieros y dice: “Te doy un papel que dice que te devolveré X euros en X años, y mientras tanto te pago un interés periódico.”

Ese papel es el bono. El interés que te pagan se llama el cupón. Y el plazo hasta que te devuelven el dinero es el vencimiento.

Hasta aquí, sencillo. Pero hay que diferencias dos cosas:

  1. El precio de un bono y el tipo de interés que genera (lo que llamamos el yield o rendimiento) se mueven en direcciones opuestas.

  2. El cupón no es lo mismo que el rendimiento.

Voy a mostrarlo con un ejemplo real:

En imagen tiene un bono americano con vencimiento en agosto de 2040. Tipo gobierno, denominado en dólares. Catorce años por delante.

El cupón es del 1,13%, que es lo que paga este bono cada año sobre su valor nominal. Y la cotización actual es del 61,88%. Eso significa que un bono que en su día se emitió a 100, hoy vale 61,88. Ha perdido casi el 40% de su precio.

¿Por qué? Este bono se emitió en una época de tipos bajísimos. Pero desde entonces los tipos subieron. ¿Quién iba a querer un bono al 1,13% pagando 100 cuando el mercado ofrecía bonos nuevos al 4% o al 5%? Nadie.

Así que el precio tuvo que bajar hasta que el rendimiento fuera competitivo.

Y aquí es donde aparece ese 4,93% de rendimiento anual.

El cupón no ha cambiado, sigue pagando 1,13 dólares por cada 100 de nominal.

Pero usted no está comprando a 100, está comprando a 61,60. Así que ese pago representa proporcionalmente más sobre lo que invirtió. A eso se le añade que en 2040 el Tesoro le devuelve 100, no 61,60, y esa diferencia de casi 40 puntos repartida a lo largo de catorce años también computa como rendimiento. Sume las dos cosas y obtendrá el 4,93% anual.

Eso es lo que se llama la TIR: el rendimiento real si compra hoy y aguanta hasta el vencimiento.

Tengan esto grabado a fuego a la hora d einvertir en bonos:

El cupón no cambia nunca. Lo que cambia es el precio, y ese precio ajusta el rendimiento hasta donde el mercado lo encuentra atractivo.

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En el informe completo de hoy…

La importancia de los bonos:

El mercado de renta fija global supera los 130 billones de dólares.

El de renta variable, todas las acciones del mundo, ronda los 100 billones. Los bonos son más grandes. Mucho más grandes en términos de dinero que circula, de instituciones que participan, de decisiones que se toman. Los bonos van primero. Son el mercado que marca el tono. La bolsa sigue a los bonos, no al revés.

Quién emite bonos: gubernamentales vs. corporativos

Hay tres grandes categorías que necesitan conocer.

  • Deuda gubernamental. El Tesoro de Estados Unidos emite los famosos Treasuries. Alemania, sus Bunds. Son considerados los más seguros porque, en teoría, un gobierno (emisor de su divisa) siempre puede imprimir dinero para pagar. Los grandes compradores son los fondos de pensiones, que tienen la obligación de preservar capital con horizontes temporales muy largos, las aseguradoras, los bancos centrales y los fondos soberanos de países como Noruega, Arabia Saudí, China o Japón.

    El bono más importante del planeta es el Treasury americano a 10 años, el T-10Y. Su yield es lo que se usa como referencia para prácticamente todo. ¿Cuánto paga un banco por una hipoteca? Se calcula a partir del T-10Y. ¿Cuánto le cuesta a una empresa emitir deuda? A partir del T-10Y. ¿Cuál es el tipo que descuenta el mercado para valorar acciones? El T-10Y. Cuando sube, el coste del dinero sube en todo el mundo. Cuando baja, el coste del dinero baja.

  • Deuda corporativa. Cuando una compañía necesita financiarse, puede emitir bonos corporativos. Una empresa tiene más riesgo de impago que un gobierno, así que tiene que ofrecer un yield más alto para atraer compradores. Dentro de la deuda corporativa hay dos grandes categorías: investment grade (alta calidad crediticia, empresas sólidas como Apple o Microsoft) y high yield (alto rendimiento, mayor riesgo de impago). Los bonos corporativos de alto riesgo, como los que componen el ETF HYG, son un termómetro muy interesante del apetito de riesgo del mercado.

  • Deuda de mercados emergentes. Países en desarrollo que emiten deuda, normalmente a tipos más altos todavía, porque el riesgo percibido es mayor.

La diferencia de yield entre un bono de alto riesgo y uno seguro se llama spread.

Cuando los spreads se amplían, es señal de que el mercado empieza a preocuparse por el riesgo de crédito. Es una de las primeras alarmas que hay que vigilar.

¿Cuál es mejor?

  • Deuda gubernamental:

    • Las ventajas son claras: menor riesgo de impago, liquidez altísima (especialmente los Treasuries, que son el activo más líquido del mundo), y en muchos entornos actúan como refugio cuando las cosas se ponen feas.

    • Los riesgos: la rentabilidad nominal puede no cubrir la inflación, y como acabamos de ver con el ejemplo del Treasury al 1,13%, si los tipos suben, el precio del bono cae y puedes sufrir pérdidas del 40% si vendes antes de vencimiento.

  • Deuda corporativa:

    • Las ventajas: yields más altos, capacidad de obtener una rentabilidad superior a la gubernamental para un mismo plazo.

    • Los riesgos: riesgo de impago real (una empresa puede quebrar), mayor sensibilidad a los ciclos económicos, y cuando llega una crisis de crédito los spreads se disparan y los precios caen con fuerza.

La curva de tipos y lo que nos dice sobre el futuro

Una vez entendido que son los bonos y sus emisores, debemos comprener el importante papel de la PRIMA por DURACIÓN.

No todos los bonos son iguales. Un bono a 2 años no es lo mismo que uno a 10 o a 30 años. La curva de tipos representa los rendimientos de todos los plazos, del más corto al más largo.

En condiciones normales, a más plazo, más rendimiento. Tiene sentido, ya que si te presto dinero 30 años, quiero más interés porque hay más incertidumbre. Pero hay momentos en que la curva se invierte: el corto plazo paga más que el largo.

Eso se llama inversión de la curva de tipos, históricamente ha precedido a casi todas las recesiones de los últimos 50 años. Es uno de los indicadores más fiables que existen.

Cuando el yield del bono a 2 años supera al del bono a 10 años, el mercado está diciendo que espera tipos más bajos en el futuro. Históricamente es la antesala de una ralentización económica.

Aunque bueno… Últimamente con las cada vez mayores emisiones de deuda gubernamentales y compras por parte de los Bancos Centrales… Este indeicador ha dejado de ser tan fiable. ¡Aunque nunca digas “esta vez será diferente”!

Aquí entra en juego el concepto: prima por duración.

Cuando compras un bono a 30 años en lugar de uno a 2, no solo asumes riesgo de impago, sino el riesgo de que en esos 30 años:

  • El crecimiento económico sea mayor.

  • La inflación se dispare.

  • Mayores emisiones de deuda.

Treinta años es mucho tiempo. El mercado te compensa por eso con un yield más alto. Esa diferencia extra es la prima por duración.

Volviendo al ejemplo anterior: ese Treasury al 1,13% que vence en 2040 se emitió cuando la prima por duración era prácticamente inexistente.

Los inversores aceptaron inmovilizar dinero a cambio de casi nada, porque vivíamos en un mundo de tipos cero donde cualquier yield positivo parecía suficiente. Ese error de cálculo colectivo es exactamente lo que explica que hoy cotice a 61,60. El mercado está recalculando, a golpe de precio, la prima que debería haber exigido desde el principio.

Y estos errores de cálculo no son gratuitos.. Que se lo digan a los bancos regionales:

No es casualidad que el TLT, el ETF de bonos del Tesoro a largo plazo, perdiera más de un 50% desde máximos en 2022-2023. Más que muchas bolsas. Porque la duración amplifica todo: las ganancias cuando los tipos bajan, y las pérdidas cuando suben.

La crisis silenciosa

Todo el mundo habla de crisis de deuda en EEUU, pero lo cierto, es que no es una crisis como se imaginan…

El déficit presupuestario de EEUU ha promediado aproximadamente el 6% del PIB durante los últimos tres años. Un desequilibrio históricamente grande, raramente visto fuera de guerras o recesiones profundas.

Pero no solo EEUU… El déficit fiscal mundial se sitúa en su nivel más alto fuera de los períodos posteriores a las recesiones.

Estados Unidos tiene una deuda pública que supera los 39 billones de dólares. Para financiar esa deuda, el Tesoro emite bonos constantemente. Cuando los rendimientos suben, cada nueva emisión sale a tipos más altos.

Funciona así: los inversores empiezan a exigir tipos más altos en los Treasuries por los riesgos asociados al crecimiento de la deuda pública, lo que eleva los pagos de intereses del gobierno, lo que amplía el déficit, lo que genera más demanda de tipos todavía más altos.

Una espiral que se retroalimenta. Y que, una vez iniciada, no tiene palanca fácil para pararla… Trump y su administracción lo saben… De ahí cuando hablamos del “PUT de Trump”, que está en el 5% de los rendimientos a largo plazo americanos.

¿Trump manda? Los vigilantes de los bonos

Hay un concepto que me gusta mucho y que muy poca gente conoce fuera del mundo financiero. Los vigilantes de los bonos. Bond vigilantes, en inglés.

El término lo acuñó el economista Ed Yardeni en los años 80, durante la época de Reagan.

La idea es simple pero poderosa: cuando un gobierno se descontrola fiscalmente (gasta demasiado, se endeuda sin límite, ignora el déficit) los inversores en bonos no esperan a que llegue un tribunal o una institución a poner orden. Lo hacen ellos mismos. Venden bonos. Masivamente. El precio cae, el yield sube, y el coste de financiación del gobierno se dispara hasta que el gobierno rectifica o el mercado lo fuerza a hacerlo.

Son el mecanismo de disciplina fiscal más brutalmente eficiente que existe. No tienen jefe. No tienen ideología. No negocian. Simplemente dejan de comprar, o empiezan a vender, y el mensaje llega solo.

Cómo invertir en bonos: los iBonds de BlackRock en Trade Republic

Explicado todo esto, la pregunta lógica es: ¿cómo puede un inversor particular acceder a este mercado?

Y aquí es donde entra Trade Republic con los iBonds de iShares, la marca de ETFs de BlackRock.

¿Qué son los iBonds? Son un tipo de ETF que tiene un vencimiento específico.

A diferencia de un ETF de bonos tradicional como el TLT (que mantiene siempre una duración objetivo de aproximadamente 17 años, renovando bonos constantemente) los iBonds compran bonos que vencen en una fecha concreta.

Cuando llega esa fecha, el vehículo se destruye, se devuelve el principal a los inversores y el producto deja de existir.

Un ejemplo:

Entonces, iBond con vencimiento diciembre de 2031 que comprará exclusivamente bonos corporativos investment grade que venzan alrededor de esa fecha.

La plataforma muestra un rendimiento estimado (un 3,44% para un producto en euros) que es la rentabilidad nominal anualizada que se puede esperar si se mantiene hasta vencimiento.

¿Cuál es la clave de este producto?

La duración va reduciéndose a medida que te acercas al vencimiento, como los bonos no se renuevan sino que se van acercando a su fecha de vencimiento, la duración baja con el tiempo. Eso significa menos volatilidad conforme se acerca la fecha.

Es ideal para alguien que dice: “Oye, yo quiero recibir en 2033 este dinero y no quiero que el riesgo a los tipos de interés me termine afectando.”

Además, al ser una cesta diversificada de bonos investment grade, reduces el riesgo de un solo emisor. Si coges un solo bono corporativo y ese emisor tiene problemas, te la juegas.

Con una cesta de decenas o cientos de bonos, ese riesgo se diluye enormemente.

Los pagos son trimestrales: cada tres meses recibes las distribuciones de los cupones generados por la cartera.

No todo son ventajas… Los riesgos que hay que tener muy claros:

  • Lo primero, la inflación. Esto es rentabilidad nominal. Si la inflación es un 5% y a ti te dan un 3,15%, felicidades, has perdido dinero. La diferencia entre cinco y tres es negativa. Esto es muy importante.

  • Lo segundo, el movimiento en mercado. Aunque tenga vencimiento fijo, durante la vida del ETF el precio se mueve. Con una duración efectiva de 5 años, si los tipos suben un 1%, tu posición puede caer un 4-5% en precio. Si necesitas vender antes del vencimiento, puedes hacerlo al precio de mercado, pero ese precio puede estar por debajo de lo que pagaste. La volatilidad irá bajando con el tiempo, pero existe.

  • Lo tercero, y esto es clave el riesgo divisa. Trade Republic ofrece iBonds tanto en euros como en dólares. Y aquí se crea el típico error: “Si en dólares me pagan un 5%, ¿para qué voy a coger el de euros que me paga un 3%?” Pues porque hay un riesgo divisa que hay que tener en cuenta. La divisa del fondo no es la divisa en la que compras, es la divisa de los activos subyacentes. Un iBond en dólares que daba un 4% de yield generó una pérdida del -7% en euros durante el año 2025, porque el dólar cayó un 10% contra el euro.

Enlace para crear nueva cuenta en Trade Republic (podéis usar cualquiera, pero con este, apoyáis el canal): https://trade.re/dpuertas

Gracias por leer

Diego

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