El dólar durante el mandato de Trump se ha debilitado aproximadamente un 10%:

En 2025… El segundo trimestre fue el peor trimestre para el DXY desde el cuarto trimestre de 2022 (y el segundo peor trimestre en 15 años).
Durante el primer semestre de 2025… El DXY registró su peor comienzo de año desde 1973.

Durante el segundo semestre de 2025, tuvo sus más y sus menos, pero cotizó en rango lateral… Curiosamente 2025 y 2017 (primeros años de mandato de Trump), tuvieron un rendimiento muy similar, ambos con una caída del 10%:

Evidentemente esto es un dolor de cabeza para los inversores de otras regiones… Que han visto como el año 2025, sus rentabilidades menguaban…
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Los inversores se temen lo peor para este 2026… ¿Qué podemos esperar?
Observando la pauta electoral, vimos que en 2018, hasta abril el DXY perdió casi otro 3%:

Y el año 2026, parece que ha empezado con la misma idea. El dólar se desplomó y registró su peor semana desde julio:

Factores que están debilitando al DXY:
Políticas de la Fed: Tras una serie de incrementos de tasas en 2022-2023 seguidos por tres recortes moderados en 2024, la Fed mantuvo estable la tasa de fondos federales (~4,25%-4,50%) durante la primera mitad de 2025. Sin embargo, los mercados comenzaron a descontar un ciclo de recortes inminentes ante las señales de desaceleración económica. Ahora, en 2026, se espera que haya un nuevo Presidente de la Fed que ayude a presionar para bajar los tipos.
Relajación de tensiones de Liquidez: En los meses de octubre y noviembre el Gobierno estadounidense estuvo cerrado, lo que incrementó las tensiones monetarias y por tanto, la demanda de dólares. Desde diciembre la Fed está interviniendo y ayudando a gestionar las reservas bancarias y evitar que haya tensiones.
Minicrisis de confianza: La imposición de aranceles provoca tensiones… Provoca incertidumbre momentanea y debilita al dólar. Ya lo vimos en 2025… Los inversores globales temieron un frenazo del comercio mundial, huyeron hacia activos alternativos y penalizaron al dólar, que en lugar de fortalecerse por su perfil seguro, cayó debido al rol de EE. UU. como epicentro del conflicto.

Estas tensiones están volviendo a aparecer a inicios de 2026… Con los aranceles a los países que negocien con Iran, la captura de Maduro, la presión por adquirir Groenlandia y las recientes tensiones con Canadá. Algo que genera desconfianza en los inversores extranjeros:
Los responsables políticos europeos especularon sobre el uso de sus 10 billones de dólares en activos estadounidenses —bonos y acciones— como palanca de presión.
Una venta masiva podría elevar los costes de financiación de EE. UU. y golpear a los mercados, pero la mayor parte de esas tenencias son privadas, y cualquier movimiento de este tipo también perjudicaría a los inversores europeos. Los estrategas consideran poco probable una medida tan extrema, aunque el mero debate pone de relieve un riesgo de cola creciente.

Sin embargo… El fondo de pensiones danés AkademikerPension saldrá de los bonos del Tesoro de EEUU. El fondo tiene unos 100 millones de dólares y asegura que existen alternativas más seguras.
El CIO Anders Schelde afirmó que las finanzas de EE. UU. ya no son sostenibles, señalando una débil disciplina fiscal, un dólar más débil y las declaraciones de Trump sobre Groenlandia.
Y luego también hay regiones, como especialmente la japonesa que debe vender activos para equilibrar su situación:
Japón posee más de 1,2 billones de dólares en bonos del Tesoro de EE. UU.

Debido a la debilidad del JPY… Las instituciones japonesas pueden verse obligadas a vender activos extranjeros para defender el yen ante una caída desordenada… Y eso parece que fue lo que ocurrió el viernes:

¿Por qué puede ser benficioso un dólar débil?
Un dólar débil tiende a tener efectos inmediatos en el comercio internacional de EE. UU.:
Alivio de la carga de la deuda nacional: Una moneda doméstica más débil puede licuar el valor real de la deuda pública. Dado que la deuda de EE. UU. está denominada en dólares, su depreciación reduce en términos reales lo que el país debe a acreedores extranjeros. Estos acreedores ven devaluados los pagos al convertirlos a sus monedas locales, lo que equivale a una reducción del peso de la deuda para EE. UU. No obstante, este “alivio” tiene un reverso peligroso: dificulta que el país financie sus déficits futuros, pues los tenedores extranjeros exigirán mayores tasas o podrían retirarse, inquietos por las pérdidas de tipo de cambio.
Mayor competitividad exportadora: Un dólar más barato abarata los productos estadounidenses en el exterior, haciéndolos más competitivos. Esto suele impulsar las exportaciones y puede ayudar a reducir el déficit comercial. En 2025 se ha observado que “una menor cotización del dólar abarata los bienes de EE. UU. para los compradores extranjeros”, favoreciendo las ventas externas.
Encarecimiento de las importaciones: A la vez, un dólar débil encarece los productos importados. Esto desincentiva las importaciones al volverlas más costosas para los consumidores estadounidenses, lo que podría recortar el déficit comercial al reducir la demanda de bienes extranjeros. Por ejemplo, el encarecimiento de insumos importados puede llevar a las empresas y consumidores a buscar proveedores domésticos.
Repatriación industrial: Desde una perspectiva estructural, un dólar débil complementa la agenda de reindustrialización de EE. UU. Al encarecer las importaciones y encarecer relativamente la inversión en el exterior, se fomenta que la producción manufacturera regrese al país. Esta idea ha sido central para Trump: un dólar depreciado, sumado a aranceles, mejora el atractivo de producir en suelo estadounidense en vez de importar. El objetivo es recuperar cadenas productivas y empleos industriales perdidos.
Ventaja geoestratégica frente a rivales (ej. yuan chino): Un dólar más bajo también entra en el terreno de la geopolítica monetaria. China, cuyo yuan ha ganado influencia global, se ve obligada a reaccionar si el dólar cae. Si Beijing deja que el yuan se aprecie frente al dólar, sus exportaciones se encarecerán, perdiendo ventaja competitiva; pero si en cambio devalúa el yuan para seguir la caída del dólar, arriesga fuga de capitales y erosiona la credibilidad internacional de su moneda. Es decir, una estrategia estadounidense de dólar débil pone en aprietos a sus competidores.
Riesgos y efectos secundarios:
Inflación interna: Un dólar más débil encarece las importaciones de bienes de consumo y materias primas (petróleo, componentes, alimentos), lo que puede alimentar la inflación doméstica y reducir el poder adquisitivo de los estadounidenses.
Alza de tasas de interés: Si los inversores perciben que el dólar seguirá perdiendo valor, podrían exigir mayores rendimientos para mantener bonos del Tesoro (para compensar la depreciación). Un dólar débil, especialmente si viene acompañado de mayor riesgo fiscal, tiende a elevar las tasas de interés de largo plazo. Esto “eleva los costos de todo, desde hipotecas hasta deuda corporativa” y podría frenar la economía. Dicho de otro modo, la depreciación planificada del dólar puede encarecer la financiación para el propio gobierno y el sector privado de EE. UU., contrarrestando sus beneficios.
Fuga de capitales y volatilidad: Analistas como Stephen Miller han advertido que jugar con el valor del dólar es “jugar con fuego”. Una caída moderada y aparentemente controlada puede desatar un círculo vicioso: la pérdida de confianza lleva a inversores extranjeros a repatriar fondos, eso hace caer más al dólar y sube las tasas, lo que agrava el déficit fiscal por mayores intereses y ahuyenta aún más a los inversores. s
Erosión de la hegemonía del dólar a largo plazo: Finalmente, un riesgo estratégico es dañar el estatus del dólar como moneda refugio y de reserva internacional. El poder de EE. UU. de financiarse barato y de imponer sanciones eficaces depende en gran medida de la confianza global en su moneda. Si se percibe que EE. UU. está dispuesta a devaluar su divisa por ventaja propia, otros países podrían acelerar la diversificación de sus reservas (hacia euros, yuanes, oro u otras alternativas). De momento, más del 57% de las reservas mundiales siguen en dólares, pero esa cuota ha venido bajando lentamente, cómo se ha visto arriba.
¿FIN del dólar?
Lo cierto es que el supuesto “declive del dólar” comenzó hace más de una década, y se aceleró a medida que avanzaba la guerra de Ucrania en 2022, cuando la militarización del dólar estadounidense provocó una huida del dólar -es decir, una desdolarización- por parte de cualquier régimen que estuviera preocupado de poder estar en el lado receptor de las sanciones de SWIFT.
Pero lo que quizás sea mucho más notable es que, como demuestra Socgen, desde 2024, esta desdolarización no ha beneficiado a ninguna de las principales monedas de reserva, como cabría esperar en un mundo fiduciario donde la pérdida de una moneda representa la ganancia de otra.
En cambio, la proporción del oro en la clasificación del FMI ha aumentado.

La erosión de la participación del dólar en las reservas globales de divisas, o desdolarización, se detuvo durante la crisis de la COVID-19 en 2020, pero se reanudó en el segundo semestre de 2023.
Desde el tercer trimestre de 2023, la participación del dólar en las reservas de divisas ha caído por debajo del 50%, lo que representa una disminución del -5,8%.
El principal beneficiario ha sido el oro, que aumentó un +7,9% hasta el 23,3%, lo que refleja cómo los bancos centrales están diversificando sus tenencias de dólares.

¿Qué esperar para 2026?
Esperaría un patrón similar al de 2018… Una primera parte del año débil y luego creo que podría fortalecerse:

Siguiendo un poco las fases del ciclo de Liquidez de M.Howell… Y suponiendo que se ha tocado “pico”:

El dólar puede fortalecerse en 2026 porque la liquidez global deja de crecer y el sistema entra en “modo refinanciación”, no en “modo inversión”.
Cuando pasa eso, no se busca rentabilidad. Se busca la moneda en la que está denominada la deuda.
La liquidez se estanca / cae: hay menos dinero disponible para refinanciar deuda.
La mayoría de la deuda global está en dólares: empresas y países necesitan más USD, no más riesgo.
Ese aumento de demanda de dólares drena liquidez global: y, por pura escasez, el dólar se fortalece.
No es que EE. UU. vaya increíble. Es que el sistema necesita dólares para sobrevivir.

Gracias por leer
Diego



